Camboya, pese a su pasado reciente de guerras y opresiones, es un exótico país tropical a descubrir, que últimamente y una vez solucionados en gran parte sus problemas internos, ha iniciado una política de apertura a viajeros internacionales para así dar a conocer el país y los lugares de interés que posee. Cuenta con preciosos paisajes y lo que ha quedado de sus excepcionales monumentos.
Tenía antaño más de un millón de templos, aunque es muy difícil saber después de la guerra civil que ha padecido, cuantos quedan y en que estado se encuentran.
¿QUIEN HA DICHO QUE LOS AUTOBUSES CAMBOYANOS SON MALOS?
Autopullman, aire acondicionado, asiento reclinable, azafata que sirve gratuitamente bebida y un pequeño desayuno, WC dentro del vehículo, billetes con asientos numerados respetado escrupulosamente y maletas que se embarcan como si fuera en un aeropuerto con su correspondiente resguardo. ¿Quien ha dicho que los autobuses camboyanos son malos, incómodos o sucios? Por fortuna, esto ya es parte del pasado. Actualmente el 50% de las líneas del país lo cubren este tipo de vehículos y el resto lo cubren autobuses que podríamos calificar de correctos.
Que nadie piense que viajar en un autobús camboyano implica un viaje pesado e interminable. Las dimensiones del país son lo suficientemente pequeñas para que los tramos no superen las 6-7 horas y las carreteras son casi en su totalidad nuevas.
Además, los camboyanos son gente amabilísima que no dudará en compartir con nosotros comida y bebida. Extraordinariamente extrovertidos, sus preguntas sobre nuestra vida privada nos sorprenderán por su franqueza y espontaneidad. Cuando uno hace un viaje en autobús público por Camboya irremediablemente acaba "haciendo amigos".