De las tres antiguas colonias francesas de Indochina, Laos es la menos desarrollada y más enigmática. La casi inexistente influencia extranjera permite al viajero acercarse al más tradicional estilo de vida del sureste asiático. Desde las fértiles tierras bajas del valle del río Mekong a las escarpadas montañas de Annam, los viajeros que han visitado Laos lo califican como la estrella del sureste asiático.
Laos, un país mágico, un oasis de dulzura y sencillez, un refugio de paz y armonía entre la naturaleza y los hombres. Actualmente la población de este país, es decir, las diferentes etnias montañesas del norte, los pobladores de la región central y los del meridional valle del Mekong, están sintiendo la libertad actual y un modesto crecimiento económico. Gradualmente este país conseguirá volver a su vida pacífica y tranquila de antaño. Los viajeros que últimamente lo han visitado comentan con satisfacción las posibilidades turísticas que ofrece este país que tras tres décadas de aislamiento ha abierto sus puertas hace pocos años.