Acompañados por expertos guías en Groenlandia, observaremos las Auroras Boreales, uno de los espectáculos más fascinantes del cielo. Formas fantasmagóricas moviéndose sin sentido pueblan el universo celeste. Los esquimales de las partes más septentrionales de Canadá, creen que las luces del norte son creadas por espíritus, los cuales, envueltos en luz mística, se lo pasan bien porque el sol ha desaparecido. A la aurora boreal moviéndose rápidamente se la llamaba la danza de la muerte. En el folklore de los esquimales del este de Groenlandia, las auroras boreales son las almas de los bebes recién nacidos que han sido asesinados o de los bebés que han nacido muertos. Las luces del norte pueden ser llamadas “alugsukat”, que significa nacimiento secreto. Para algunas culturas las luces del norte tenían una sencilla explicación: el cielo era una enorme cúpula construida con un material duro y resistente. Fuera estaba el infinito, el paraíso, el territorio de los muertos, un lugar luminoso que apenas se podía vislumbrar algunas noches por los pequeños agujeros que la cúpula celeste mostraba. Era por estos resquicios por donde las almas de los muertos podían ascender hasta los territorios celestiales, el camino era largo y difícil, cruzando un puente estrecho que se extendía sobre un tenebroso abismo. Pero allá arriba, en el cielo, alguien velaba por los ciegos espíritus que debían atravesar el abismo que separa la vida y la muerte: las almas de los hombres que ya habitaban aquellos territorios de éter encendían antorchas para guiar los pasos de los nuevos espíritus. Estos fuegos eran las Luces del Norte.